Por la Dra. Araceli Alonso
Hay eventos que no solo entretienen: emocionan, transforman, y tocan el alma.
Eso fue ALBERTO, el musical.
Un espectáculo de gran formato que rinde homenaje a la vida y obra de Alberto Aguilera Valadez —nuestro querido Juan Gabriel—, y que reunió en escena a un elenco de primer nivel como Kalimba, Ernesto D’Alessio, Lisset, Santaella y Taigabrava, bajo la impecable producción de EUTAN y la dirección del reconocido showrunner Pedro Damián.
Más allá de su excelencia artística, lo que hizo aún más especial este evento fueron los momentos sinceros y emotivos que surgieron fuera del guion: saludos, palabras y gestos de cariño dirigidos hacia mí por parte de los artistas, llenos de afecto y reconocimiento.
No hay mayor honor que recibir la admiración de quienes con su arte conectan a miles de personas. Palabras que llegan al corazón, y que solo reafirman lo importante que es seguir trabajando con propósito y sensibilidad en cada uno de nuestros caminos.
Desde La vida, desde mi raíz, celebro este tipo de encuentros: donde el arte abraza, la voz emociona y la energía se multiplica.
Gracias a cada uno por ese instante. Lo guardo con el alma.

